A cielo abierto: La astronomía en el arte pt.1

 




"El hombre, para entenderse a sí mismo, siempre ha tenido que mirar al cielo."
-Alicia Cámara Muñoz



Tanto la astronomía como el arte han fascinado al ser humano desde los inicios, aún cuando no sabían cómo nombrarlas, la curiosidad que sentían por ellas siempre encontró una manera de manifestarse. La inmensidad que observamos en el cielo es fuente de preguntas sin respuesta, de historias y de leyendas, que nos llevan a una búsqueda infinita. Por eso los eventos astronómicos han tenido tanto impacto en las personas, que antes los consideraban una guía, lo vemos reflejado, por ejemplo, en que los nombres dados a estos fenómenos tienen una relación con lo que el hombre observaba a su vez en la Tierra. El cielo, el espacio, las estrellas, han sido representados en distintos tipos de arte desde siglos atrás: grabados, pinturas, esculturas, dibujos, notas, documentación científica... la relación entre la ciencia y el arte es inequívoca, es palpable en todas partes, y en este tema en particular es donde más cerca se encuentran ambas disciplinas. Se tocan cuando estamos a cielo abierto, entre las preguntas y los sueños, ante lo desconocido. 

Esta es una selección de las representaciones del asombro por el universo, la ciencia de observarlo (la astronomía), en la amplia colección que es el arte. Muchas obras han quedado fuera, inevitablemente.  En este artículo dividido en dos partes, comentamos las que más nos emocionan e impactan, en compañía de una amiga con quien comparto la admiración por el cielo y sus misterios.


Por: Rita Minerva y Elena Vertiz Romero
*Nos pueden encontrar en Instagram como:



"El astrónomo" de Johannes Vermeer, una pintura de 1668 (aproximadamente), que actualmente se encuentra en el Museo de Louvre. Es una de las más icónicas para representar el trabajo de un astrónomo y está llena de detalles que así lo demuestran. Es una de las obras más comentadas y conocidas sobre la astronomía, y no podíamos dejarla pasar, aunque no está en la lista que hicimos para este artículo, definitivamente tenía que ser mencionada.



Iniciamos sabiendo que no podemos pasar por alto el gran contexto histórico que convive en cada una de estás obras, es parte importante de un recorrido como este. Por ello, aunque no nos detendremos demasiado en las épocas en las que se crearon las obras, hemos añadido datos puntuales que influyeron en los artistas, algunos de los cuales eran investigadores o científicos, y por supuesto se vieron influenciados por las creencias científicas de su tiempo, además de las características particulares que tiene cada movimiento artístico. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, la vida se mezclaba con una percepción mitológica de las cosas, que explicaba el cómo de la existencia, mientras que, en La Edad Media, se buscaba el conocimiento más allá de cualquier explicación religiosa, llegando a desafiar a la Iglesia para establecer una forma de pensar más lógica, buscando sobre todo el porqué. Y en ambos casos, eso impacto tanto a la ciencia como al arte.

Veámoslo así, mucho de lo que se ha plasmado de manera artística es una experimentación, es tratar de comprender el mundo a través del arte, ya que a veces no había otra forma de expresarse. Por un lado, la religión no reconocía los avances de la ciencia, la ciencia no validaba a la religión e incluso descartaba teorías nuevas que desafiaban a las que ya se habían establecido, entonces pasaba que sí la ciencia no lo aceptaba, el arte te daba la posibilidad de explorar esas ideas, de documentar conocimiento que en ocasiones era evitado por ser diferente. Esto no quiere decir que en el mismo arte no existiera el rechazo o la crítica. Sin embargo, todo este contexto nos da a notar que la religión, la ciencia y el arte siempre han estado conectadas, cosa que no puede ser ignorada ni negada y que, sobre todo en las siguientes obras (en su mayoría), se da a notar. 



I. Zodiaco de Dendera: estrellas grabadas en piedra




Sí un día paseas por el Museo Louvre, en París, te encontrarás entre sus pasillos el Zodiaco de Dendera, lleno de simbolismo e historia. Considerado una especie de planisferio celeste muy antiguo, se trata de un trozo de la cúpula que decoraba el techo de la capilla #2 del templo de Hathor, la deidad del cielo egipcia, donde se aprecia una representación curiosa del cielo nocturno en el siglo I a.C. Esta pieza es increíblemente interesante y llamativa, no sólo por su antigüedad o la forma en la que fue elaborada, con las manos del pasado, sino también por lo que significa: es la visión de un pueblo sobre el cielo de hace miles de años, puesto que se cree que en este grabado esta combina creencias de los pueblos de la zona. Podría decirse que es una de las representaciones estelares más antiguas que se conservan hasta ahora.



II. El disco celeste de Nebra: objetos que son legado




Este disco es considerado el objeto más antiguo relacionado con la astronomía. Representa el cielo nocturno, y tiene una antigüedad de 3,600 años. Encontrado cerca de Nebra, Alemania; el disco posee diferentes representaciones de la bóveda celeste como: El sol, la luna, posiblemente la Tierra, las barcas solares, más de 30 estrellas y un cúmulo de estrellas (los puntos dorados juntos). Es un objeto arqueado y ligeramente cóncavo que pesa poco más de 2 kilos. Considerado como uno de los primeros objetos que el hombre de la Edad de Bronce construyó para capturar lo que veía en el cielo tras caer el sol. El disco de Nebra fue hallado con dos espadas pequeñas del mismo color del disco con detalles en la empuñadura color dorado.



III. Huida a Egipto, el cuadro que retrató por primera vez la Vía Láctea:




Adam Elsheimer pintó “Huida a Egipto” en 1609. Ahora, el cuadro se encuentra en el Museo de Arte Pinakothek en Múnich, considerado como la primera representación artística de la Vía Láctea en nuestro cielo. La escena de la pintura es en sí misma preciosa, nos encontramos con la Sagrada Familia al caer la noche en su huida hacia Egipto, escondidos, para evitar llamar la atención. Los elementos del paisaje fueron puestos con cuidado, como los árboles, el efecto de la Luna reflejada en el agua, las estrellas, y esa pequeña franja que cruza el cielo en un extremo del cuadro (en referencia a la galaxia). Es la pintura de una noche que es testigo de todo. Curiosamente, Elsheimer pintó este cuadro el mismo año, sólo que más tarde, en el que Galileo Galilei hizo descubrimientos sobre la Vía Láctea, algunos expertos sostienen que probablemente se vio inspirado por ellos. Sin duda alguna, esta pintura se gana su lugar en la historia.



IV. La diosa Nut, en el Antiguo Egipto:




Nut es la diosa del cielo; solía ser representada con la bóveda celeste de forma arqueada. Era una diosa que cubría a la tierra con su cuerpo desnudo, cubierta de estrellas. Según los mitos egipcios hay dos posibles explicaciones sobre ella: Nut está embarazada del sol y cada día este “nace” hasta que vuelve a caer y la diosa vuelve a “embarazarse” ya que Ra entra a su boca al llegar el ocaso; la otra interpretación es que Ra era su abuelo y le había dado la tarea de cuidar a la Tierra mientras él subía a su barca solar a luchar cada noche antes de volver a salir. Durante mucho tiempo se pensó que el manto celeste que retrata esta escena mitológica, ubicado en la tumba de Ramsés, era la primera representación de nuestra galaxia, debido a la similitud con la misma, y si bien el cuadro “Huida a Egipto” obtuvo el título años más tarde, sobre todo por su semejanza a la realidad, actualmente sí que se considera a esta pintura de la diosa Nut la representación más antigua de la Vía Láctea, en la forma en la que los egipcios de hace miles de años la observaban. Ambas pinturas están relacionadas a una creencia de un pueblo, conectadas con el cielo sobre nosotros y ubicadas en la Tierra. 



V. El cielo como mapa: La adoración de los reyes magos




En el mundo antiguo, la observación celeste estaba muy relacionada con la religión: cristianos, griegos, romanos, egipcios, incluso hoy día, se relacionan eventos astronómicos con lo divino. Como lo es la famosa estrella de Belén, que ha sido retratada a lo largo de los siglos por diversos pintores, la mayoría en contextos católicos, puesto que esta estrella es un símbolo religioso muy importante ante el nacimiento de Jesús. Una de estas pinturas, datada entre 1305 y 1306 es “La adoración de los reyes magos”, de Giotto di Bondone, representa esta estrella, casi pareciera que con la forma de un cometa.



VI. Astrónomos en el monte Athos: la documentación científica




Esta ilustración forma parte del "Libro de las Maravillas del Mundo" de Sir. John Mandeville, un viajero inglés que en la Edad Media era muy conocido por los escritos sobre sus viajes. El manuscrito data del siglo XV y esta página en particular retrata una escena en el Monte Athos, Grecia: un grupo de astrónomos observan el cielo, unos utilizan astrolabios mientras que otros, en la parte inferior de la pintura, escriben símbolos de un idioma sin identificar sobre la arena. Es una escena peculiar, te transmite un sentimiento cotidiano pero extraño al mismo tiempo: como un misterio que salta a la vista pero sigue siendo indescifrable. Al mismo tiempo, retrata la importancia que siempre ha tenido la documentación científica: observar, analizar, y luego registrar la información.

Actualmente en el Monte Athos, también conocido como "la montaña sagrada", vive una comunidad de monjes ortodoxos, quienes conservan textos de siglos atrás, algunos de los cuales tienen que ver con el régimen otomano que gobernó por mucho tiempo la zona, pero la entrada al monte esta prohibida y es bastante difícil acceder. Entrar en ese lugar seguramente es como sumergirse en el pasado



VII. Ilustraciones lunares de Galileo Galilei: luces y sombras




Tras su revolucionario invento, Galileo se dedicó a realizar múltiples observaciones sobre la Luna. Él demostró a la Iglesia y a la sociedad que Copérnico estaba en lo correcto al decir que la Tierra no era el centro del universo. Hizo importantes observaciones que quedaron plasmadas en sus libros, unas de las más icónicas ilustraciones que realizó fueron las de la Luna.

Galileo aseguró que la Luna no era lisa como se creía (lo liso era por la perfección de la Creación de Dios) sino que, cuando estaba en alguna fase que no fuera llena o nueva, al observador parecería que la línea es perfecta (línea de sombra) pero no es así, tiene múltiples cráteres (que él pensó que eran mares, montañas, valles, etc). Consideraba que en las manchas más oscuras debía haber agua, como en la Tierra y nombró a cada uno con el nombre de un mar, nombres que perduran hasta ahora. Galileo creía que en esas manchas oscuras aparte de agua, también había seres lunares, que así como observamos la Luna, de igual forma, ellos nos observan a nosotros desde la distancia.



VIII. Las primeras "fotografías" de la Luna en un libro:




Esta creación nos parece digna de mencionar, por la creatividad que tiene detrás y porque muestra la evolución que ha tenido la teoría y las ideas de los hombres sobre la Luna, un astro tan presente en nuestro cielo: En el siglo XIX, James Carpenter y James Nasmyth publicaron un libro dedicado enteramente a la Luna, con dibujos y "fotografías", titulado "The Moon: Considered as a Planet, a World, and a Satellite" (La Luna: Considerada como un Planeta, un Mundo, y un Satélite). Pero, para el momento en el que se publicó, aún no se tenía una noción real de como se veía la luna por dentro, ya que nadie había estado allí, solamente había datos e hipótesis. Sin embargo, eso no detuvo a Carpenter y Nasmyth: se dedicaron a hacer a mano todas las fotografías que mostraron, utilizando yesos para reproducir la superficie de la Luna y señalar sus marcas o características. Fue brillante, y su trabajo puede considerarse un gran ejemplo del registro científico (y de como este puede ir de la mano con el arte). 

¿Qué tiene que ver esto con la percepción que se ha tenido de la Luna con los años? Es muy interesante. Desde el siglo XVII se vio un cambio de pensamiento, pasando de la postura que venía desde Aristóteles, sobre la luna perfecta, sin mancha, proyectada sobre un mundo imperfecto, a la representación y noción de la Luna tal y como es, con sus propias grietas y manchas. Con vida propia. Para el momento en el que se publicó el libro, ya se tenían más datos sobre el tema además de que la forma de pensar ya había cambiado. Y esto, lo podemos ver reflejado en el libro que estos científicos tuvieron el valor e ingenio de crear.



. . .


Muchos aspectos de la vida en la Tierra, y fuera de ella, siguen siendo un completo misterio. Es cierto que el espacio está "mapeado" hasta cierto punto, pero la verdad es que sólo mirarlo es como sumergirse en lo desconocido, de manera profunda, enteramente. Es la inmensidad ante nuestros ojos.

Ahora que hablamos de la conexión entre religión, ciencia y arte, me surge una pregunta: ante la imperfección de lo que creíamos perfecto ¿Quién teme menos mostrar la realidad cómo es? ¿Nos encontramos entonces ante una línea apenas perceptible, que nos separa de la fantasía? ¿O será tan subjetivo como lo que transmite el arte?... ¡Este será nuestro tema para el siguiente artículo!. Gracias por acompañarnos hasta aquí, la primera parte de nuestro recorrido. ¡Pronto estaremos subiendo la segunda parte, no te la pierdas!



Este es el llamado "Cielo de Salamanca". Se trata del techo de la Antigua Biblioteca de la Universidad de Salamanca, donde se refleja una bóveda celeste. Es un trabajo precioso realizado por el artista gótico Fernando Gallego, en la década de 1480. Es icónica artísticamente hablando pues podría describirse como un puente entre la tradición medieval y el desarrollo de la ciencia renacentista. Es un lugar que vale la pena visitar, y una obra digna de admirar, en todo su esplendor.



. . . 
🕯️✨


Cada una de estas obras artísticas transmite un pedazo de ese mosaico que es el pasado, y nos dejan un gran sentimiento de asombro, similar al que aquellos que las realizaron sintieron a su vez, tanto tiempo atrás. Aún ahora, y sin quererlo, son nuestros maestros, y nos llega el eco de sus vidas reflejadas en su arte, y quizás esa es la mejor manera de entender un misterio, no tenemos todas las respuestas, pero sí sabemos una cosa con certeza es que la única opción es no dejar de hacernos preguntas. A cielo abierto, donde se cuentan las historias.


Cuéntenme, ¿Ya conocían alguna de estas pinturas? ¿Qué obra de arte añadirían a la lista? ¿Qué les hacen sentir?

Nos leemos pronto. ¡Hasta la próxima!

Tal vez te interesen estas entradas

No hay comentarios